Carmen Pastor Rodriguez

TRAS EL LEVE CRISTAL
El encanto de la luz
nos sonrió tras el leve cristal
matizada suavemente
como por manos de hadas.
Solos aquella tarde
con limpio amor me mirabas;
yo sentía tu dulce caricia
como sensual brisa,
y profundamente te amaba.
Sin miedo alguno
deseaba abrazarte ¡Amor!
y enredarme en ese milagro de luz
emoción permanente,
escalando los peldaños de guirnaldas,
mensajes de dulzuras
que me ofrecían tus brazos,
tan tiernos, tan cercanos,
hacia el horizonte de tus labios.
Mas el sueño maravilloso
y absoluto
principio de la vida,
avivó la pasión.
Y en el descubrimiento
de la verdad mutua
temblorosas nuestras manos
y heridas en su misteriosa hermosura,
apresaron el aleteo
de su adiós de despedida.
Carmen Pastor Rodriguez
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